Técnicas mindfulness sencillas para mejorar tu vida y trabajo


Técnicas mindfulness sencillas para mejorar tu vida y trabajo

La práctica de la atención plena puede mejorar el rendimiento en el trabajo y en la vida. Conocida por alimentar la positividad, mejorar el enfoque y reducir el estrés, también es esencial para el desarrollo de la inteligencia emocional. Con repetición y práctica, es un hábito que cualquiera puede aprender.

Pero, ¿qué es la atención plena?

Es estar completamente presente, consciente en donde estamos sin reaccionar excesivamente o abrumarnos por lo que está pasando a nuestro alrededor. Es que tu mente no se detenga en el pasado, no sueñe con el futuro, concentrada en este momento, el presente.

Lo bueno es que la atención plena se puede practicar simultáneamente con las tareas diarias.

A continuación hemos creado una lista de consejos para nuestro equipo remoto con el fin de ayudarlo a reducir la ansiedad, mejorar el enfoque y desarrollar una mayor tranquilidad.

Muchos de estos consejos los usamos nosotros mismos y otros los aprendimos de grandes maestros de esta disciplina.

Atención relajada

Ya sea que te sientas aburrido, triste, irritado, enojado o frustrado, presta atención relajada a esa emoción, como si estuviera observando a un extraño. Esto puede sacarte las emociones negativas y ayudarte a calmarte.

Repetir una afirmación positiva

Es fácil que tu mente se vaya por los pensamientos negativos. Una gran manera de revertir esto es repitiendo una afirmación positiva. El enfoque en la repetición es una práctica consciente y tiene el beneficio adicional de hacernos sentir más positivos.

Presta atención a la conversación

Incluso si la persona que te está hablando es la persona más aburrida que hayas conocido, ofrece un escenario ideal para practicar una conversación consciente. En lugar de pensar y juzgar lo que dice, intenta escuchar atentamente y presta atención relajada a lo que dice.

Mira a la gente

Una gran manera de mejorar una relación es enfocándose en alguien y hacerle caso, realmente. Haz contacto visual, pero deja que tus ojos se aparten suavemente de su cara a veces. Intenta mirar sin juzgar. Como todas las habilidades de atención plena, esto es algo que se aprende con el tiempo.

Vacía tu mente de vez en cuando

Pocas personas, si es que hay alguna, tienen la habilidad de no pensar, o sea, pensar en absolutamente nada. No tienes que resistirte al instinto natural de divagar en tu mente, pero puedes entrenarla para volver al presente lo más que puedas.

Concéntrate en el momento

Hay muchas maneras de concentrarse plenamente en el momento. Lo importante es dejar de comparar el presente con el pasado y centrarse en el momento. Puede ser tan simple como agradecer el café de la mañana o el buen clima. También podría ser tan simple como centrar tu atención plena en una tarea que estás haciendo.

Meditación de 4 minutos

Comienza a meditar por períodos cortos de tiempo. Programa tu alarma para cuatro minutos. Siéntate cómodamente, cierra los ojos, respira naturalmente, concéntrate en cómo estás respirando y cómo se mueve tu cuerpo, si tu mente divaga, enfócate de nuevo en tu respiración y continúa hasta que pasen los cuatro minutos.

Las primeras veces puede parecer difícil quedarse quieto, pero después de un tiempo, será más fácil y querrás agregar más minutos.

Meditación de atención plena

Este tipo de meditación consiste en observar cualquier pensamiento negativo sin juzgarlo ni involucrarse. Es más difícil de lo que parece, pero se vuelve más fácil con la práctica. Cuando se hace a lo largo del día, puede aliviar enormemente el estrés.

Meditación con objetos

Puede sonar extraño, pero centrarte en algo que no eres tú mismo puede ser un ejercicio fácil de atención plena. Al igual que concentrarse en la respiración, puedes poner atención en un vaso o cualquier otro objeto. Cada vez que la mente divaga llévala de regreso al objeto hasta llegar a un punto de calma.

Es como cuando nos quedamos hipnotizados durante unos instantes mirando la fogata. Te habrá pasado.

Ejercicios

A menudo, cuando hacemos ejercicio, tratamos de distraernos para que el tiempo pase más rápido o menos aburrido. Escuchamos música a alto volumen, prendemos la televisión, hablamos con otras personas... Una excelente manera es aprovechar ese momento para estar conscientes.

Primero ten un propósito y un plan, como la pérdida de peso o lograr 5 kilómetros. Prueba hacer ejercicio en silencio para ayudarte a estar consciente. Y en todo momento, recuérdate respirar y concentrarte en tu respiración.

Comer estando conscientes

Al principio puede ser difícil comer una comida de forma consciente, especialmente si hay personas a tu alrededor. Si te concentras en tu plato y en lo que estás comiendo, y enfocas tu atención en eso, tu mente se calmará.

Incluso han habido estudios que sugieren que la alimentación consciente puede ayudar a perder peso. Porque si comemos de forma consciente, vamos a ser capaces de escuchar nuestras sensaciones, tanto físicas (el hambre, la saciedad y las señales de satisfacción) como mentales.

Sencillos hábitos cotidianos de atención plena

La atención plena no se trata de practicar una hora de meditación. Ni de estar positivos todo el día. La mayoría de nosotros no tenemos tiempo para sentarnos en silencio y meditar durante una hora al día. Tampoco es real el estar positivos siempre. Sin embargo, hay muchas formas sencillas de integrar la atención plena en tu día a día, y no requieren mucho tiempo. Por ejemplo:

Tan pronto como te despiertes, una excelente manera es detenerse, respirar, observar tus pensamientos, emociones y sentimientos, y luego comenzar tu día. Esta sencilla práctica garantizará que, desde el comienzo del día, estés consciente no solo de tus pensamientos y sentimientos, sino también del esfuerzo de llevar la atención plena al día por delante.

Otra práctica matutina puede ser el enfoque mientras bebes tu café. O mientras te cepillas los dientes te concentres en la sensación del cepillado. Incluso podrías sentarte y meditar durante cinco minutos.

Otras veces puede funcionar haciendo las tareas del hogar. La limpieza, y de hecho, cualquier tarea repetitiva o aparentemente monótona es el momento perfecto para practicar la atención plena. Ya sea que esté trapeando, limpiando ventanas o lavando los platos, es ideal para estar presente en el momento y experimentar una mayor paz y cultivar la atención plena. Intenta concentrarte en la respiración o en la tarea en sí.

De vez en cuando tomar un breve descanso es muy positivo. Esto te permite relajarte durante el día. Puede optar por tomar una siesta breve o retirarse a un lugar tranquilo para sentarse durante unos minutos en silencio. Esta quietud te renovará.

Hay tantas actividades que son fáciles de hacer para practicar la atención plena, como la jardinería, dibujar o escuchar música... ¡nos encantaría que nos compartas unos consejos! ¿Qué técnicas te han funcionado bien? ¡Haznos saber comentando esta publicación en LinkedIn!

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